El yoga se practica desde hace miles de años como una forma de unir cuerpo, respiración y mente. En el mundo de la fertilidad, ha ganado muchos adeptos — no porque una postura de yoga pueda hacerte quedar embarazada, sino porque la práctica aborda muchos de los desafíos físicos y emocionales que acompañan al camino hacia la maternidad.
Un estudio publicado en la revista Alternative Therapies in Health and Medicine encontró que el yoga puede mejorar los resultados de las técnicas de reproducción asistida al influir positivamente en el estado fisiológico y psicológico tanto de hombres como de mujeres. Otra investigación demostró que las mujeres con problemas de fertilidad que incorporaban prácticas cuerpo-mente, incluido el yoga, presentaban tasas de embarazo significativamente más altas que las que no lo hacían.
Aunque los ensayos clínicos a gran escala que relacionen específicamente las posturas de yoga con las tasas de éxito de la FIV son todavía limitados, la evidencia sobre los beneficios del yoga en la reducción del estrés, la regulación hormonal, la circulación sanguínea y el bienestar emocional es sólida — y todos estos factores son relevantes para tu proceso de fertilidad.
Esta guía presenta posturas de yoga suaves y favorables para la fertilidad, explica por qué cada una puede ser beneficiosa y ofrece orientaciones importantes sobre cuándo modificar o evitar ciertos movimientos durante el tratamiento de FIV.
Cómo puede el yoga favorecer la fertilidad
Antes de explorar posturas concretas, conviene entender los mecanismos a través de los cuales el yoga puede beneficiar la salud reproductiva.
Reducción del estrés y del cortisol
La combinación de posturas físicas, respiración controlada (pranayama) y meditación activa el sistema nervioso parasimpático — el modo "descanso y recuperación" del cuerpo. Esto contrarresta directamente la respuesta al estrés y ha demostrado reducir los niveles de cortisol. Como comentamos en nuestro artículo sobre el estrés y la fertilidad, el estrés crónico puede interferir con los sistemas hormonales que regulan la ovulación y la implantación.
Mayor circulación en la zona pélvica
Algunas posturas de yoga están diseñadas específicamente para abrir las caderas y aumentar la circulación en la región pélvica. Una mejor irrigación sanguínea de los órganos reproductivos favorece la llegada de oxígeno, nutrientes y hormonas al útero y los ovarios, lo que beneficia tanto el desarrollo endometrial como la salud folicular.
Equilibrio hormonal
Determinadas posturas que estimulan las glándulas endocrinas — como la tiroides, la hipófisis y las suprarrenales — pueden contribuir al equilibrio hormonal general. La hipófisis, en particular, es la "glándula directora" que regula la producción de FSH y LH. El yoga por sí solo no sustituye al tratamiento hormonal médico, pero puede apoyar los mecanismos de regulación natural del organismo.
Procesamiento emocional y resiliencia
Quizás lo más importante es que el yoga ofrece un espacio estructurado para el trabajo emocional. La práctica fomenta la conciencia del momento presente, la autocompasión y la aceptación — cualidades especialmente valiosas ante la incertidumbre del tratamiento de fertilidad.
Posturas de yoga favorables para la fertilidad
Las siguientes posturas son suaves, accesibles para principiantes y han sido seleccionadas específicamente por su relevancia para la salud reproductiva. Puedes mantener cada una durante 5 a 10 respiraciones lentas, o más tiempo si te resulta cómodo.
Piernas en la pared (Viparita Karani)
Esta inversión restauradora es probablemente la postura de yoga de fertilidad más popular, y con razón. Es profundamente relajante, no requiere flexibilidad y está al alcance de prácticamente cualquier persona.
Cómo hacerla:
- Siéntate de lado junto a una pared, con la cadera apoyada en ella.
- Gira el cuerpo y sube las piernas por la pared mientras bajas la espalda al suelo.
- Desliza las caderas lo más cerca de la pared que te resulte cómodo. No es necesario que la toquen.
- Coloca los brazos a los lados, con las palmas hacia arriba. Cierra los ojos.
- Mantén la postura entre 5 y 15 minutos.
Por qué puede ayudar:
En esta posición, la gravedad dirige el flujo sanguíneo hacia la zona pélvica. Esa mayor irrigación puede beneficiar a los órganos reproductivos. La postura también activa el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo una relajación profunda. Muchas personas la incorporan como ritual para desconectar antes de dormir.
Modificación: Si los isquiotibiales están tensos, aleja un poco las caderas de la pared. También puedes colocar una manta doblada bajo las caderas para elevarlas ligeramente.
Postura de la mariposa (Baddha Konasana)
Esta postura de apertura de caderas trabaja la cara interna de los muslos y la ingle, promoviendo la circulación en la zona pélvica.
Cómo hacerla:
- Siéntate en el suelo con las plantas de los pies juntas y las rodillas abiertas hacia los lados.
- Sujeta los pies o los tobillos con las manos.
- Alarga la columna y siéntate bien erguida.
- Presiona suavemente las rodillas hacia el suelo sin forzar. Puedes usar los codos para aplicar una leve presión en la cara interna de los muslos.
- Mantén la postura entre 1 y 3 minutos, respirando con profundidad.
Por qué puede ayudar:
Esta postura estira la cara interna de los muslos, la ingle y las caderas, aumentando el flujo sanguíneo hacia la pelvis. Se considera que estimula los ovarios y el útero. La apertura de caderas también puede liberar la tensión que solemos acumular en esa zona durante los períodos de estrés.
Modificación: Si te cuesta sentarte erguida, coloca una manta doblada o un cojín bajo las caderas para elevarlas. Si las rodillas quedan muy separadas del suelo, ponles bloques o toallas enrolladas debajo.
Postura del puente con soporte (Setu Bandhasana)
Esta suave extensión de espalda abre el pecho y los flexores de cadera mientras estimula las glándulas tiroidea e hipofisaria.
Cómo hacerla:
- Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies planos en el suelo, separados a la anchura de las caderas.
- Apoya los pies en el suelo y eleva las caderas hacia el techo.
- Coloca un bloque de yoga o un cojín firme bajo el sacro (el hueso plano en la base de la columna) y descansa el peso sobre él. Esto convierte la postura en restauradora, no activa.
- Coloca los brazos a los lados. Cierra los ojos y respira profundamente.
- Mantén la postura entre 3 y 5 minutos.
Por qué puede ayudar:
La suave inversión de la pelvis por encima del corazón favorece la circulación hacia los órganos reproductivos. La apertura del pecho puede estimular la glándula tiroides, que desempeña un papel clave en la regulación hormonal. La versión con soporte es profundamente relajante y puede mantenerse durante un buen rato sin esfuerzo.
Modificación: Si el bloque te resulta demasiado alto, usa una manta doblada como soporte más bajo.
Postura de la diosa reclinada (Supta Baddha Konasana)
Esta postura profundamente restauradora combina los beneficios de apertura de caderas de la mariposa con la relajación de estar tumbada.
Cómo hacerla:
- Túmbate boca arriba y junta las plantas de los pies, dejando que las rodillas caigan abiertas a los lados (como en la mariposa, pero acostada).
- Coloca cojines o cojines de yoga bajo cada rodilla para poder relajarte completamente.
- Deja los brazos a los lados o pon una mano sobre el corazón y otra sobre el vientre.
- Cierra los ojos y concéntrate en respirar de forma lenta y profunda.
- Permanece en la postura entre 5 y 15 minutos.
Por qué puede ayudar:
Es una de las posturas más calmantes del yoga. La apertura de caderas con soporte permite que los músculos del suelo pélvico y la cara interna de los muslos se suelten sin ningún esfuerzo. La posición de las manos sobre el corazón y el vientre puede favorecer una sensación de conexión con el propio cuerpo, algo que muchas personas en tratamiento de fertilidad encuentran especialmente reconfortante.
Postura del gato-vaca (Marjaryasana-Bitilakasana)
Este suave movimiento en flujo calienta la columna y promueve la circulación hacia los órganos reproductivos.
Cómo hacerla:
- Colócate a cuatro patas, con las muñecas bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas.
- Vaca: Al inhalar, deja caer el vientre hacia el suelo, eleva el pecho y el coxis, y mira ligeramente hacia arriba.
- Gato: Al exhalar, redondea la espalda hacia el techo, mete el coxis y lleva el mentón hacia el pecho.
- Fluye entre estas dos posiciones durante 10 a 15 respiraciones, coordinando el movimiento con la respiración.
Por qué puede ayudar:
El movimiento rítmico masajea suavemente los órganos reproductivos y estimula la circulación en la pelvis. También libera la tensión acumulada en la espalda y la columna, que durante la FIV se ve sometida al impacto físico de las inyecciones y a la postura que adoptamos inconscientemente cuando estamos bajo estrés.
Postura del niño (Balasana)
Esta postura de descanso invita a la rendición y al recogimiento, y resulta especialmente significativa durante el proceso de fertilidad.
Cómo hacerla:
- Desde la posición de rodillas, siéntate sobre los talones.
- Inclínate hacia adelante y extiende los brazos frente a ti, o déjalos caer a los lados del cuerpo.
- Apoya la frente en el suelo, en un bloque o sobre una almohada.
- Permanece entre 1 y 5 minutos, respirando hacia la espalda.
Por qué puede ayudar:
La postura del niño comprime suavemente el abdomen, lo que puede estimular los órganos digestivos y reproductivos. Es también una postura profundamente calmante que activa el sistema nervioso parasimpático. El gesto de recogerse hacia adentro puede sentirse protector y nutritivo.
Modificación: Si las rodillas te resultan incómodas, coloca una manta doblada detrás de ellas. Si las caderas no llegan a los talones, pon un cojín o bolster entre los muslos y las pantorrillas.
Torsión supina (Supta Matsyendrasana)
Esta suave torsión promueve la depuración del organismo y alivia la tensión en la zona lumbar y las caderas.
Cómo hacerla:
- Túmbate boca arriba con los brazos extendidos en cruz.
- Lleva la rodilla derecha hacia el pecho y guíala hacia el lado izquierdo con la mano izquierda.
- Mantén ambos hombros apoyados en el suelo y gira la cabeza hacia la derecha.
- Mantén la postura entre 1 y 3 minutos y luego cambia de lado.
Por qué puede ayudar:
Se considera que las torsiones suaves estimulan los órganos abdominales y favorecen la circulación. El estiramiento en la zona lumbar y las caderas libera la tensión que solemos acumular en esas áreas. El hecho de hacer la postura en ambos lados favorece el equilibrio.
Precaución importante: Evita las torsiones profundas durante la estimulación ovárica y la espera de las dos semanas, ya que pueden aumentar el riesgo de torsión ovárica cuando los ovarios están agrandados. En esas fases, mantén las torsiones muy suaves o prescinde de ellas.
Postura de la diosa (Utkata Konasana)
Esta postura de pie fortalece el cuerpo mientras abre las caderas y la zona pélvica.
Cómo hacerla:
- Sitúate de pie con los pies separados (aproximadamente un metro entre sí) y gira los dedos hacia afuera en un ángulo de 45 grados.
- Flexiona las rodillas y baja las caderas hacia la altura de las rodillas (o hasta donde te resulte cómodo).
- Sube los brazos con los codos flexionados a 90 grados y las palmas mirando hacia adelante, o junta las palmas a la altura del corazón.
- Mantén la postura entre 5 y 10 respiraciones.
Por qué puede ayudar:
Esta postura abre las caderas y fortalece los músculos del suelo pélvico. La apertura amplia de piernas favorece la circulación en la zona pélvica, y el trabajo activo de las piernas puede resultar energizante y reconfortante.
Nota: Es una postura activa. Durante la estimulación ovárica, si te parece demasiado intensa o notas molestias abdominales, reduce la profundidad de la flexión o sustitúyela por posturas más suaves.
Adapta tu práctica a cada fase de la FIV
No todas las posturas son apropiadas en cualquier momento del tratamiento. Aquí tienes una guía rápida de orientación:
Antes de empezar el tratamiento
La mayoría de estilos y posturas de yoga son adecuados. Es un buen momento para establecer una práctica regular.Durante la estimulación ovárica
Limítate al yoga suave y restaurador. Evita las torsiones profundas, las inversiones (salvo piernas en la pared), el trabajo intenso de abdomen, el yoga caliente y cualquier postura que genere presión en el abdomen. Durante esta fase, los ovarios están agrandados.Después de la punción folicular
Descansa el primer día o los dos primeros días. Cuando retomes la práctica, limítate a posturas restauradoras como piernas en la pared, la diosa reclinada y ejercicios de respiración suave.Durante la espera de las dos semanas
Continúa con yoga suave y restaurador. Evita el yoga caliente, las torsiones profundas y cualquier práctica que resulte exigente. Piernas en la pared, el puente con soporte y la diosa reclinada son ideales. Es también un momento excelente para la meditación y el pranayama.Ejercicios de respiración (pranayama) para cualquier fase
Los ejercicios de respiración pueden practicarse en cualquier momento del tratamiento:
- Respiración diafragmática: Coloca una mano en el pecho y otra en el vientre. Respira de modo que el vientre suba con cada inhalación y baje con cada exhalación, mientras el pecho permanece relativamente quieto. Practica durante 5 minutos.
- Respiración con exhalación prolongada: Inhala contando hasta cuatro y exhala contando hasta seis u ocho. La exhalación más larga activa el sistema nervioso parasimpático. Practica durante 3 a 5 minutos.
- Nadi Shodhana (respiración alterna): Cierra la fosa nasal derecha con el pulgar e inhala por la izquierda. Cierra la fosa nasal izquierda con el anular y exhala por la derecha. Inhala por la derecha, ciérrala y exhala por la izquierda. Eso es un ciclo completo. Practica entre 5 y 10 ciclos. Según la tradición, esta técnica equilibra el sistema nervioso.
Nota sobre orientación médica
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye al consejo médico profesional. Los autores de este blog no son médicos ni profesionales de la salud. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o tu médico antes de tomar cualquier decisión sobre tu tratamiento. Cada proceso de fertilidad es único, y tu médico puede orientarte teniendo en cuenta tu situación personal.
Conclusión
El yoga no garantiza el éxito de un ciclo de FIV. Ninguna postura ni técnica de respiración puede prometer eso. Pero lo que el yoga sí puede ofrecerte es algo genuinamente valioso en uno de los momentos más exigentes de tu vida: una forma de cuidar tu cuerpo, calmar tu mente y crear espacio para el procesamiento emocional en una práctica que no te pide nada más que aparecer y respirar.
Las posturas descritas en este artículo son suaves, accesibles y están orientadas a apoyar tu salud reproductiva a través de una mejor circulación, la reducción del estrés y una mayor conciencia corporal. Empieza con tan solo 10 o 15 minutos al día, eligiendo las posturas que te resulten más cómodas y significativas. Con el tiempo, esta práctica puede convertirse en una fuente de fortaleza y serenidad que te acompañe en los altibajos del proceso.
Tu cuerpo está haciendo algo extraordinario. El yoga es simplemente una forma de honrarlo — de decirte a ti misma, en silencio y con intención, que mereces cuidado.