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El proceso de la FIV: una guía paso a paso

Una guía completa paso a paso del proceso de FIV, desde la consulta inicial hasta la transferencia embrionaria y el análisis de embarazo.

El proceso de la FIV: una guía paso a paso

Si estás considerando la fecundación in vitro (FIV) o te acaban de decir que puede ser el camino adecuado para ti, es completamente normal sentir una mezcla de esperanza, ansiedad e incertidumbre. La FIV es uno de los tratamientos de fertilidad más eficaces disponibles, pero el proceso puede parecer abrumador cuando empiezas a conocerlo. Esta guía te lleva paso a paso por cada etapa del recorrido de la FIV para que te sientas informada y preparada para lo que viene.

¿Qué es la FIV?

La fecundación in vitro es una técnica de reproducción asistida (TRA) en la que los óvulos se extraen de los ovarios y se fertilizan con espermatozoides en un laboratorio. Los embriones resultantes se transfieren luego al útero con el objetivo de lograr un embarazo. El término "in vitro" significa literalmente "en vidrio", en referencia a la placa de laboratorio donde tiene lugar la fecundación fuera del cuerpo.

Según los datos del CDC, aproximadamente el 2 % de todos los bebés nacidos cada año en Estados Unidos se conciben mediante TRA, y la FIV representa la gran mayoría de esos procedimientos. Considerando todas las edades, alrededor del 37,5 % de los ciclos de TRA resultan en nacidos vivos, aunque las tasas de éxito varían significativamente según factores como la edad, el diagnóstico y el protocolo específico empleado.

Paso 1: La consulta inicial

Tu recorrido de FIV comienza con una consulta exhaustiva con un endocrinólogo reproductivo. En esta visita, tu médico revisará tu historia clínica, comentará tratamientos de fertilidad previos si los hay, y solicitará una serie de pruebas diagnósticas. Estas suelen incluir:

  • Análisis de sangre para evaluar los niveles hormonales: FSH (hormona foliculoestimulante), AMH (hormona antimülleriana) y estradiol
  • Ecografía transvaginal para evaluar la reserva ovárica contando los folículos antrales y revisando la anatomía uterina
  • Seminograma del hombre para evaluar la concentración, motilidad y morfología espermática
  • Pruebas adicionales como la histerosalpingografía (HSG) o la sonohisterografía con infusión salina para examinar la cavidad uterina
Esta evaluación inicial ayuda a tu médico a diseñar un protocolo de tratamiento adaptado a tu fisiología particular. También es el momento de plantear todas las preguntas que tengas en mente, por pequeñas que parezcan.

Paso 2: La estimulación ovárica

Una vez establecido tu protocolo, la fase activa de la FIV comienza con la estimulación ovárica. En un ciclo menstrual natural, tu cuerpo madura y libera habitualmente un único óvulo. El objetivo de la estimulación ovárica es estimular el desarrollo simultáneo de múltiples folículos, aumentando el número de óvulos disponibles para la punción.

Esta fase dura generalmente entre 10 y 14 días e implica inyecciones diarias de gonadotropinas, que son versiones sintéticas de las hormonas FSH y LH que impulsan el crecimiento folicular. Los medicamentos más comunes son Gonal-F (folitropina alfa), Menopur (menotropinas) y Follistim (folitropina beta).

Tu médico también prescribirá un antagonista de GnRH (como Cetrotide o Ganirelix) o un agonista de GnRH (como Lupron) para evitar que ovules antes de tiempo antes de que se puedan extraer los óvulos.

Monitorización durante la estimulación

A lo largo de la estimulación, tendrás citas de seguimiento frecuentes, normalmente cada dos o tres días. Consisten en:

  • Análisis de sangre para medir los niveles de estradiol, que suben a medida que crecen los folículos
  • Ecografías transvaginales para medir el tamaño y contar los folículos
Tu médico usa estos datos para ajustar las dosis de medicación y determinar el momento óptimo para la inyección desencadenante. Los folículos crecen aproximadamente 1 o 2 mm al día, y el objetivo es que varios folículos alcancen entre 17 y 22 mm de diámetro.

Paso 3: La inyección desencadenante

Cuando tus folículos están maduros y preparados, tu médico te indicará que te pongas la "inyección desencadenante". Esta inyección de hCG (gonadotropina coriónica humana) o de un agonista de GnRH como el Lupron imita el pico natural de LH que desencadena la maduración final del óvulo y la ovulación.

El momento de esta inyección es crítico. La punción folicular se programa aproximadamente 36 horas después de la inyección desencadenante, dentro de la ventana en que los óvulos han madurado pero antes de que se produzca la ovulación. Tu clínica te dará una hora precisa para la inyección, frecuentemente por la noche para una punción matutina.

Paso 4: La punción folicular

La punción folicular es un procedimiento ambulatorio mínimamente invasivo que suele durar entre 15 y 30 minutos. Recibirás sedación intravenosa para mantenerte cómoda durante todo el proceso. El médico usa una sonda de ecografía transvaginal con una aguja fina para aspirar el líquido de cada folículo maduro y recoger los óvulos.

En general, se considera un rendimiento óptimo entre 10 y 15 óvulos maduros, aunque el número real puede variar ampliamente según tu edad, reserva ovárica y respuesta a los medicamentos. Algunas pacientes tienen menos de cinco óvulos extraídos, mientras que otras pueden tener más de veinte.

Después del procedimiento, descansarás en el área de recuperación durante unos 30 minutos a una hora. Es normal experimentar calambres leves, hinchazón y algo de manchado en los días posteriores a la punción. La mayoría de las pacientes pueden retomar sus actividades habituales en uno o dos días, aunque tu médico puede recomendarte evitar el ejercicio intenso.

Paso 5: La fecundación en laboratorio

El mismo día de la punción folicular, el equipo de embriología examina los óvulos recogidos y prepara la muestra de esperma. La fecundación puede ocurrir de dos maneras:

  • FIV convencional: se colocan espermatozoides preparados en una placa con los óvulos y la fecundación ocurre de forma natural
  • ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides): se inyecta un único espermatozoide directamente en cada óvulo maduro mediante una micropipeta especializada
Tu médico recomendará el método apropiado en función de factores como la calidad espermática y los resultados de fecundación en ciclos anteriores. La ICSI se usa habitualmente cuando hay un diagnóstico de infertilidad por factor masculino o cuando ciclos previos de FIV convencional han tenido tasas de fecundación bajas.

A la mañana siguiente, el equipo de embriología comprueba los óvulos para detectar signos de fecundación exitosa. Por término medio, entre el 70 y el 80 % de los óvulos maduros se fekundarán con éxito.

Paso 6: Desarrollo y clasificación de los embriones

Los óvulos fecundados, ahora llamados embriones, se cultivan en laboratorio durante tres a siete días. El equipo de embriología monitoriza su desarrollo de cerca:

  • Día 1: Se confirma la fecundación por la presencia de dos pronúcleos
  • Día 3: Los embriones suelen haberse dividido en 6 a 8 células y se clasifican según el número de células, la simetría y la fragmentación
  • Día 5 o 6: Los embriones que continúan desarrollándose alcanzan el estadio de blastocisto, con unas 100 células o más organizadas en dos tipos celulares distintos
Los embriones en estadio de blastocisto se clasifican mediante un sistema que evalúa la expansión, la masa celular interna (que dará origen al feto) y el trofectodermo (que dará origen a la placenta). Los embriones con clasificaciones más altas tienen generalmente mejor potencial de implantación, aunque muchos bebés han nacido de embriones con clasificaciones modestas.

Diagnóstico genético preimplantacional (PGT)

Si tú y tu médico habéis optado por las pruebas genéticas, se toma una pequeña biopsia de células del trofectodermo de cada blastocisto y se envía para análisis. El PGT-A detecta anomalías cromosómicas (aneuploidías), mientras que el PGT-M detecta afecciones genéticas específicas. Los resultados tardan normalmente entre una y dos semanas, durante las cuales los embriones se criopreservan (congelan).

Paso 7: La transferencia embrionaria

La transferencia embrionaria se describe a menudo como uno de los pasos más sencillos aunque más esperados de todo el proceso de FIV. Es un procedimiento breve e indoloro que no requiere sedación. Esto es lo que ocurre:

  1. Llegas con la vejiga moderadamente llena, lo que facilita la visualización ecográfica
  2. Un catéter fino y flexible, con el embrión seleccionado en una pequeña cantidad de medio de cultivo, se carga para la transferencia
  3. El médico guía el catéter a través del cuello uterino hasta el útero mediante ecografía abdominal
  4. El embrión se deposita suavemente en la cavidad uterina
  5. El catéter se revisa bajo el microscopio para confirmar que el embrión fue liberado con éxito
Todo el procedimiento suele durar menos de 15 minutos. Puedes descansar brevemente después, pero no se recomienda el reposo prolongado en cama. De hecho, la investigación ha demostrado que reanudar una actividad suave y normal tras la transferencia se asocia con resultados al menos tan buenos, si no mejores, que el reposo estricto.

Tu médico te aconsejará si una transferencia en fresco (en el mismo ciclo que la punción folicular) o una transferencia de embrión congelado (TEC, en un ciclo posterior) es lo más adecuado para tu situación.

Paso 8: La fase lútea y el apoyo con progesterona

Tras la transferencia, entras en la fase lútea, durante la cual el revestimiento uterino necesita progesterona suficiente para apoyar la implantación del embrión. La mayoría de los protocolos de FIV incluyen suplementación con progesterona, que puede venir en forma de:

  • Inyecciones intramusculares (progesterona en aceite)
  • Supositorios o gel vaginales
  • Cápsulas orales de progesterona
Esta suplementación suele continuar durante varias semanas y, si se logra el embarazo, puede prolongarse hasta el primer trimestre hasta que la placenta asuma la producción de progesterona.

Paso 9: La espera de dos semanas y el análisis de embarazo

El período entre la transferencia embrionaria y el análisis de embarazo, comúnmente llamado la "espera de dos semanas" (TWW), es a menudo la parte emocionalmente más difícil del proceso. Aproximadamente entre 9 y 14 días después de la transferencia, volverás a la clínica para un análisis de sangre que mide la beta-hCG (gonadotropina coriónica humana), la hormona producida por un embarazo en desarrollo.

Durante este tiempo, es importante:

  • Continuar con todos los medicamentos prescritos
  • Mantener una actividad física suave, como caminar
  • Evitar el alcohol, el tabaco y el exceso de cafeína
  • Apoyarte en tu red de apoyo para el bienestar emocional
  • Intentar resistir la tentación de hacerse tests caseros demasiado pronto, ya que pueden dar resultados inexactos
Un resultado positivo de beta-hCG va seguido de una segunda analítica dos o tres días después para confirmar que los niveles están subiendo adecuadamente. Normalmente se programa una ecografía temprana a las seis o siete semanas de gestación para confirmar el latido y la localización del embarazo.

¿Qué ocurre si el ciclo no tiene éxito?

No todos los ciclos de FIV terminan en embarazo, y un resultado negativo puede ser muy doloroso. Es importante que te permitas el duelo y que sepas que este resultado no define tu recorrido. Para mujeres menores de 35 años, la tasa de nacidos vivos por punción folicular es de aproximadamente el 50 %, lo que significa que incluso en las mejores circunstancias el éxito no está garantizado en el primer intento.

Muchas pacientes logran el embarazo en un ciclo posterior, especialmente si disponen de embriones congelados adicionales. Tu médico revisará el ciclo contigo, comentará los posibles ajustes al protocolo y te ayudará a decidir los próximos pasos cuando estés lista.

¿Cuánto tiempo dura todo el proceso?

Desde el inicio de la estimulación ovárica hasta el análisis de embarazo, un único ciclo de FIV dura aproximadamente entre cuatro y seis semanas. Sin embargo, el calendario completo, desde la consulta inicial hasta las pruebas, la preparación y el ciclo en sí, puede extenderse entre dos y tres meses. Si se realiza una transferencia de embrión congelado o se lleva a cabo un diagnóstico genético, hay que añadir varias semanas más.

Nota sobre el asesoramiento médico

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye al consejo médico profesional. Los autores de este blog no son médicos ni profesionales sanitarios. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o tu proveedor de salud antes de tomar cualquier decisión sobre tu tratamiento. El camino hacia la maternidad es único para cada persona, y tu médico puede orientarte de acuerdo con tu situación específica.

Conclusión

Entender el proceso de la FIV puede transformarlo de algo intimidante en algo manejable. Aunque el recorrido implica complejidad médica, citas frecuentes y altibajos emocionales, millones de familias se han formado gracias a esta tecnología. Al saber qué esperar en cada paso, podrás llegar a tus citas sintiéndote capacitada e informada. Sea cual sea el resultado, sabe que buscar tratamiento es un acto de coraje, y no tienes que afrontar ninguna parte de él sola.

Aviso: Este artículo es solo para fines informativos y no constituye consejo médico. Los autores no son médicos ni profesionales de la salud. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o médico antes de tomar decisiones sobre tu tratamiento.

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