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Diez cosas que pueden mejorar tu tasa de éxito de FIV

Estrategias basadas en evidencia para aumentar tus posibilidades de éxito en la FIV, desde cambios en el estilo de vida y suplementos hasta decisiones de tratamiento y bienestar emocional.

Diez cosas que pueden mejorar tu tasa de éxito de FIV

Cuando estás invirtiendo tanto, emocionalmente, físicamente y económicamente, en el tratamiento de FIV, es natural querer hacer todo lo que está en tu mano para darte las mejores posibilidades de éxito. Aunque no hay garantías en el tratamiento de fertilidad, la investigación ha identificado varios factores que pueden influir de manera significativa en los resultados. Aquí tienes diez estrategias basadas en evidencia que pueden ayudar a mejorar tu tasa de éxito en la FIV.

1. Optimiza tu peso antes de empezar el tratamiento

El peso corporal desempeña un papel importante en la salud reproductiva y en los resultados de la FIV. Las investigaciones muestran de manera consistente que tanto las personas con bajo peso como las que tienen sobrepeso pueden experimentar una menor fertilidad y tasas más bajas de éxito en la FIV.

Un índice de masa corporal (IMC) de entre 19 y 25 se asocia generalmente con los mejores resultados de FIV. El sobrepeso significativo puede alterar los niveles hormonales, reducir la calidad de los óvulos y comprometer la receptividad endometrial. El bajo peso significativo puede alterar la ovulación y reducir la capacidad del revestimiento uterino para sostener la implantación.

Si tu IMC está fuera del rango óptimo, incluso cambios modestos pueden marcar la diferencia. Los estudios han demostrado que perder solo el 5-10 % del peso corporal en personas con sobrepeso puede mejorar la respuesta ovárica, la calidad de los óvulos y las tasas de embarazo. No se trata de alcanzar un número perfecto en la báscula, sino de acercar el cuerpo a una línea de base más saludable antes de comenzar el tratamiento.

Date tiempo. Lo ideal es trabajar hacia un peso más saludable entre tres y seis meses antes de iniciar tu ciclo de FIV, ya que los óvulos tardan aproximadamente tres meses en desarrollarse desde su estadio primordial hasta la madurez.

2. Adopta una dieta de estilo mediterráneo

Entre todos los patrones dietéticos estudiados en relación con la fertilidad, la dieta mediterránea tiene la base de evidencia más sólida. Este patrón alimentario enfatiza las frutas, las verduras, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos, el aceite de oliva y el pescado, mientras limita la carne roja, los alimentos procesados y los azúcares añadidos.

Una revisión bibliográfica de 2024 que examinó el papel de la dieta mediterránea en la reproducción asistida encontró que una mayor adherencia a este patrón alimentario se asociaba con mejores tasas de embarazo clínico y de nacidos vivos en varios estudios. Uno de esos estudios encontró que las mujeres que seguían de cerca la dieta mediterránea tenían casi el doble de probabilidades de conseguir un embarazo clínico (RR 1,98) y más del doble de probabilidades de un nacido vivo (RR 2,64) en comparación con las que la seguían poco.

El mecanismo tiene que ver probablemente con las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de los alimentos de esta dieta. Los ácidos grasos omega-3 del pescado, los polifenoles del aceite de oliva y las verduras, y el folato de las verduras de hoja verde contribuyen a un entorno reproductivo más saludable. No hace falta seguir la dieta a la perfección. Incluso aumentar el consumo de verduras, pasarse al aceite de oliva y reducir los alimentos procesados puede marcar la diferencia.

3. Deja de fumar y limita el alcohol

Si hay un cambio de estilo de vida con evidencia inequívoca, es dejar de fumar. El tabaco está relacionado con una pérdida acelerada de óvulos, una menor reserva ovárica, tasas de fertilización más bajas y mayores tasas de aborto espontáneo. Los estudios han demostrado que las fumadoras pueden necesitar casi el doble de ciclos de FIV para quedarse embarazadas que las no fumadoras. El tabaco también envejece los ovarios, lo que significa que una fumadora de 35 años puede tener una función ovárica más cercana a la de una no fumadora de 40.

La buena noticia es que parte del daño causado por el tabaco es al menos parcialmente reversible. Dejarlo al menos tres meses antes de iniciar la FIV puede mejorar los resultados, aunque cuanto antes mejor.

El alcohol presenta una imagen más matizada, pero el consenso general es minimizar su consumo durante el tratamiento de FIV. Un estudio publicado en Obstetrics and Gynecology encontró que las mujeres que consumían cuatro o más bebidas alcohólicas a la semana tenían un 16 % menos de probabilidades de éxito en la FIV en comparación con las que bebían menos de cuatro bebidas por semana. Durante la fase de estimulación y después de la transferencia embrionaria, la mayoría de los especialistas en fertilidad recomiendan abstenerse completamente.

4. Toma los suplementos adecuados

Ciertos suplementos tienen evidencia que respalda su uso durante la FIV, aunque siempre deben consultarse con tu médico:

Coenzima Q10 (CoQ10)

La CoQ10 es un antioxidante que desempeña un papel fundamental en la producción de energía celular en las mitocondrias. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2024 encontró que la suplementación con CoQ10 mejoró el número de ovocitos recuperados y las tasas de embarazo en mujeres con reserva ovárica disminuida y baja respuesta ovárica. Las dosis recomendadas típicas oscilan entre 200 y 600 mg diarios, iniciadas al menos dos o tres meses antes del tratamiento.

Vitamina D

La deficiencia de vitamina D es frecuente y se ha asociado con tasas de éxito de FIV más bajas. Aunque la evidencia aún no es suficientemente definitiva para demostrar causalidad, se recomienda generalmente mantener niveles adecuados de vitamina D (por encima de 30 ng/mL). Un simple análisis de sangre puede comprobar tus niveles, y la suplementación es segura y económica.

Ácido fólico y vitaminas prenatales

Tomar una vitamina prenatal con al menos 400 microgramos de ácido fólico es una recomendación médica estándar para cualquier persona que intente concebir, ya sea de forma natural o mediante FIV. El ácido fólico es fundamental para prevenir los defectos del tubo neural y puede también apoyar la calidad de los óvulos y la salud endometrial.

DHEA

La dehidroepiandrosterona (DHEA) ha demostrado beneficios en mujeres con reserva ovárica disminuida. Estudios médicos han encontrado que la suplementación con DHEA puede mejorar el rendimiento y la calidad de los óvulos en mujeres con reserva ovárica disminuida o que respondieron mal en ciclos anteriores. Sin embargo, la DHEA no es adecuada para todas las pacientes y solo debe tomarse bajo supervisión médica.

5. Gestiona el estrés

La relación entre el estrés y los resultados de la FIV es compleja, y lo último que necesitas es estresarte por estar estresada. La investigación no demuestra de forma definitiva que el estrés cause el fracaso de la FIV. Sin embargo, el estrés crónico puede afectar al equilibrio hormonal, a la calidad del sueño y al bienestar general, factores que importan durante el tratamiento.

Lo que la evidencia sí respalda es el valor de la gestión activa del estrés. Un metaanálisis exhaustivo encontró que la acupuntura realizada alrededor del momento de la transferencia embrionaria se asoció con tasas de embarazo clínico aproximadamente un 19 % más altas en comparación con los controles. Si el beneficio proviene de la propia acupuntura o del tiempo de relajación que proporciona sigue siendo objeto de debate, pero la asociación es significativa.

Otros enfoques de gestión del estrés respaldados por evidencia durante la FIV incluyen:

  • Meditación mindfulness: incluso 10-15 minutos diarios han demostrado reducir la ansiedad y mejorar la calidad de vida durante la FIV.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): trabajar con un terapeuta especializado en fertilidad puede proporcionar herramientas concretas para gestionar los desafíos emocionales del tratamiento.
  • Ejercicio suave: actividades como caminar, el yoga y la natación pueden reducir los niveles de cortisol y mejorar el estado de ánimo sin la intensidad que podría afectar a la fertilidad.
  • Grupos de apoyo: conectar con otras personas que entienden lo que estás viviendo puede reducir el sentimiento de aislamiento y proporcionar estrategias de afrontamiento prácticas.

6. Elige la clínica y el médico adecuados

No todas las clínicas de fertilidad son iguales, y las diferencias pueden afectar a tus resultados. Al evaluar clínicas, fíjate en:

  • Tasas de éxito para tu grupo de edad y diagnóstico: el CDC y la SART publican datos específicos por clínica, pero recuerda comparar tasas para pacientes similares a ti en lugar de promedios generales.
  • Calidad del laboratorio: el laboratorio de embriología es donde se fertilizan tus óvulos, se cultivan los embriones y se realiza la congelación. Pregunta sobre las tecnologías, las tasas de éxito y las medidas de control de calidad del laboratorio.
  • Experiencia del médico: pregunta si el médico tiene experiencia tratando a pacientes con tu condición específica.
  • Comunicación: una clínica que se comunica con claridad, devuelve las llamadas puntualmente y te hace sentir escuchada puede reducir el estrés y ayudarte a tomar mejores decisiones de tratamiento.
No dudes en buscar una segunda opinión si algo no te convence. Tu comodidad y confianza en tu equipo médico importan.

7. Muéstrate abierta a ajustes del protocolo

Si tu primer ciclo de FIV no tiene éxito o produce una respuesta subóptima, no des por sentado que se repetirá el mismo enfoque. Un buen especialista en fertilidad analizará cada aspecto de tu ciclo anterior, desde la respuesta a la estimulación hasta la calidad de los óvulos y el desarrollo embrionario, y ajustará el protocolo en consecuencia.

Los posibles ajustes incluyen cambiar los tipos o dosis de medicamentos, usar un protocolo de estimulación diferente (agonista largo, antagonista, mini FIV o microdosis flare), añadir terapias coadyuvantes como hormona de crecimiento o letrozol, pasar de una transferencia en fresco a una estrategia de congelar todo, o ajustar el momento de la inyección desencadenante.

Cada ciclo proporciona datos valiosos, y la disposición a adaptarse basándose en esos datos puede mejorar significativamente los resultados posteriores.

8. Considera la transferencia de un único embrión

Aunque puede parecer lógico que transferir dos embriones duplique las posibilidades, la realidad es más matizada. Transferir múltiples embriones sí aumenta las posibilidades de embarazo por ciclo, pero también incrementa significativamente el riesgo de gemelares o embarazos múltiples de orden superior, que conllevan riesgos sustancialmente mayores de parto prematuro, bajo peso al nacer, diabetes gestacional, preeclampsia y otras complicaciones.

Para pacientes menores de 38 años con embriones de buena calidad, la transferencia electiva de un único embrión (eSET) logra tasas de embarazo comparables a la transferencia doble, al tiempo que reduce drásticamente el riesgo de gemelares. La tasa de éxito acumulada (a lo largo de múltiples transferencias individuales) es a menudo comparable o mejor que una sola transferencia doble.

Habla con tu médico sobre si la eSET es adecuada para tu situación. En muchos casos, ofrece el mejor equilibrio entre éxito y seguridad.

9. No abandones demasiado pronto

Las tasas de éxito de la FIV se comentan a menudo por ciclo, pero lo que realmente importa es tu probabilidad acumulada de éxito a lo largo de varios ciclos. Los datos en este sentido son genuinamente alentadores.

Una investigación en el Reino Unido con más de 150.000 mujeres encontró una tasa de nacidos vivos acumulada ajustada al pronóstico del 65,3 % tras seis ciclos de FIV. Para mujeres menores de 35 años, la tasa acumulada es aún más alta, alcanzando aproximadamente el 80 % tras tres ciclos. Incluso para mujeres de entre 40 y 42 años, la tasa acumulada tras seis ciclos fue del 31,5 %, una probabilidad significativa dadas las dificultades de la edad reproductiva avanzada.

Cada ciclo ofrece a tu médico la oportunidad de aprender y perfeccionar el enfoque. Si tienes la capacidad emocional y económica para volver a intentarlo, las probabilidades a menudo juegan a tu favor a lo largo de varios intentos.

10. Cuida todo tu ser

Este último punto engloba a todos los demás pero va más allá. La FIV es una maratón, no un sprint, y cuidar tu bienestar general es tanto una estrategia de éxito como una forma de preservar tu salud mental a lo largo del proceso.

  • Sueño: intenta dormir entre siete y nueve horas por noche. El sueño deficiente se ha asociado con una menor fertilidad y puede afectar a la regulación hormonal.
  • Movimiento: mantén una actividad física regular y moderada. Caminar 30 minutos al día, el yoga suave o la natación son excelentes opciones. Evita el ejercicio de alta intensidad durante la estimulación y después de la transferencia.
  • Conexión: apóyate en tu pareja, tus amistades o tu comunidad de apoyo. No intentes cargar con el peso sola.
  • Límites: está bien rechazar los baby showers, silenciar cuentas de redes sociales o decirle a amigas bien intencionadas que necesitas un descanso de las conversaciones sobre fertilidad.
  • Alegría: no dejes que la FIV consuma toda tu identidad. Sigue haciendo las cosas que te dan placer y que te recuerdan que la vida es mucho más que los ciclos de tratamiento.

Nota sobre el asesoramiento médico

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye al consejo médico profesional. Los autores de este blog no son médicos ni profesionales sanitarios. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o tu proveedor de salud antes de tomar cualquier decisión sobre tu tratamiento. El camino hacia la maternidad es único para cada persona, y tu médico puede orientarte de acuerdo con tu situación específica.

Conclusión

Mejorar tu tasa de éxito de FIV no consiste en encontrar una solución mágica. Se trata de inclinar las probabilidades a tu favor mediante una combinación de elecciones de estilo de vida basadas en evidencia, decisiones de tratamiento informadas y un autocuidado compasivo. Algunos de estos factores están directamente bajo tu control, como la dieta y los suplementos. Otros implican colaborar con tu equipo médico para optimizar el enfoque del tratamiento. Todos reconocen la misma verdad: tienes más capacidad de influir en este proceso de lo que a veces parece, incluso cuando tanto sigue siendo incierto.

Aviso: Este artículo es solo para fines informativos y no constituye consejo médico. Los autores no son médicos ni profesionales de la salud. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o médico antes de tomar decisiones sobre tu tratamiento.

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