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Qué comer y qué evitar durante el tratamiento de FIV

Una guía práctica sobre los mejores alimentos para la FIV y los que conviene evitar, respaldada por la investigación sobre cómo la nutrición influye en los resultados de fertilidad.

Qué comer y qué evitar durante el tratamiento de FIV

Lo que comes durante la FIV puede que no determine por sí solo si el tratamiento tiene éxito o fracasa, pero un creciente cuerpo de evidencia sugiere que la nutrición desempeña un papel de apoyo significativo en los resultados de fertilidad. Desde la calidad de los óvulos y el equilibrio hormonal hasta la receptividad endometrial y el desarrollo embrionario, los nutrientes que le das a tu cuerpo influyen en los procesos biológicos que sustentan la reproducción.

No se trata de perfección ni de seguir un plan de menús rígido. Se trata de tomar decisiones informadas que le den a tu cuerpo la mejor base nutricional posible en un momento en el que más importa. Esto es lo que dice la investigación actual sobre qué alimentos priorizar y cuáles limitar durante el tratamiento de FIV.

Alimentos que comer durante la FIV

Frutas y verduras de colores variados

Las frutas y verduras están repletas de antioxidantes, vitaminas y minerales que protegen las células reproductivas del daño oxidativo. El estrés oxidativo puede perjudicar tanto la calidad de los óvulos como la del esperma, y una dieta rica en alimentos vegetales variados proporciona el espectro más amplio de compuestos protectores.

Qué priorizar:

  • Verduras de hoja verde (espinacas, col rizada, acelgas): ricas en folato, hierro y vitaminas A y K.
  • Frutos rojos (arándanos, fresas, frambuesas): están entre los alimentos con mayor contenido en antioxidantes.
  • Tomates: excelente fuente de licopeno, un antioxidante relacionado con la mejora de la calidad del esperma.
  • Aguacate: aporta grasas monoinsaturadas saludables, folato y potasio.
  • Verduras crucíferas (brócoli, coliflor, coles de Bruselas): contienen compuestos que favorecen el metabolismo del estrógeno.
  • Boniato: rico en betacaroteno, que el organismo convierte en vitamina A, importante para el desarrollo celular.
  • Pimientos: una de las fuentes más ricas en vitamina C, que favorece la formación de colágeno y la protección antioxidante.
Consejo práctico: Intenta comer al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, con la mayor variedad de colores posible. Los diferentes colores indican distintos fitonutrientes, así que comer un arco iris garantiza una cobertura nutricional amplia.

Pescado azul y otras fuentes de omega-3

Los ácidos grasos omega-3 tienen potentes propiedades antiinflamatorias y desempeñan un papel en la producción hormonal, la calidad de los óvulos y la salud endometrial. La investigación ha relacionado un mayor consumo de omega-3 con mejores resultados en la FIV, incluyendo una mejor morfología embrionaria y mayores tasas de embarazo.

Las mejores opciones:

  • Salmón (preferiblemente salvaje): alto en omega-3 y relativamente bajo en mercurio.
  • Sardinas: excelente fuente de omega-3 con un contenido en mercurio muy bajo.
  • Caballa del Atlántico: rica en omega-3. Evita la caballa del Pacífico, que tiene un mayor contenido en mercurio.
  • Trucha: otra opción baja en mercurio y rica en omega-3.
  • Arenque: pescado pequeño con un perfil nutricional excelente.
Objetivo: Dos o tres raciones de pescado azul con bajo contenido en mercurio por semana.

Cereales integrales

Los cereales integrales aportan hidratos de carbono complejos que se digieren lentamente, lo que ayuda a mantener estables los niveles de glucosa e insulina en sangre. La resistencia a la insulina puede interferir con la ovulación y la calidad de los óvulos, por lo que gestionar el azúcar en sangre es especialmente importante durante el tratamiento de fertilidad.

Buenas opciones:

  • Quinoa (también es una proteína completa)
  • Arroz integral
  • Copos de avena (integrales)
  • Pan y pasta integrales
  • Farro, cebada y bulgur
Por qué importan: Los cereales refinados (pan blanco, arroz blanco, pasta normal) provocan picos rápidos de glucosa en sangre que pueden contribuir a la resistencia a la insulina. Sustituir los cereales refinados por integrales es uno de los cambios nutricionales más sencillos que puedes hacer.

Legumbres

Los garbanzos, las lentejas y los frijoles son aliados de la fertilidad. Aportan proteína vegetal, fibra, folato y hierro en un solo alimento. El Nurses' Health Study, que siguió a miles de mujeres, encontró que sustituir parte de la proteína animal por proteína vegetal se asociaba con un menor riesgo de infertilidad ovulatoria.

Formas sencillas de incluir legumbres:

  • Añade garbanzos a ensaladas y bowls de cereales.
  • Prepara sopa o estofado de lentejas.
  • Usa alubias negras en tacos, burritos o como guarnición.
  • Disfruta del hummus como tentempié con verduras.
  • Incorpora alubias blancas en salsas para pasta para añadir cremosidad y proteína.

Frutos secos y semillas

Los frutos secos y las semillas son fuentes concentradas de grasas saludables, proteína, vitamina E, selenio y zinc, todos nutrientes que apoyan la salud reproductiva.

Los más destacados:

  • Nueces: el mayor contenido en omega-3 entre los frutos secos. Estudios han relacionado específicamente el consumo de nueces con una mejora de la calidad del esperma.
  • Nueces de Brasil: extraordinariamente ricas en selenio. Con solo dos nueces al día se cubre la ingesta diaria recomendada.
  • Semillas de calabaza: altas en zinc, importante tanto para el desarrollo de los óvulos como del esperma.
  • Almendras: ricas en vitamina E, un potente antioxidante.
  • Semillas de girasol: buena fuente de folato y vitamina E.
Porción orientativa: Un pequeño puñado (unos 30 gramos) al día proporciona un beneficio nutricional significativo sin exceso de calorías.

Aceite de oliva virgen extra

El pilar de la dieta mediterránea, el aceite de oliva virgen extra es rico en ácidos grasos monoinsaturados y polifenoles con potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Úsalo como tu aceite de cocina principal y base de tus aliños de ensalada.

Huevos

Los huevos son uno de los alimentos más nutritivos que existen. Aportan proteína completa, colina (importante para el desarrollo cerebral del feto), vitamina D, vitaminas del grupo B y grasas saludables. La yema contiene la mayor parte de la nutrición, así que come el huevo entero, no solo la clara. Elige huevos de gallinas camperas o enriquecidos en omega-3 siempre que puedas para un mayor aporte nutricional.

Lácteos enteros (con moderación)

La investigación del Nurses' Health Study encontró que las mujeres que consumían una o más raciones de lácteos enteros al día tenían un 27 % menos de riesgo de infertilidad anovulatoria en comparación con las que consumían principalmente lácteos desnatados. El mecanismo no se comprende completamente, pero puede estar relacionado con las hormonas y las vitaminas liposolubles presentes de forma natural en los lácteos enteros.

Buenas opciones: Yogur griego, kéfir, pequeñas cantidades de queso de calidad. Los lácteos fermentados como el yogur y el kéfir también aportan probióticos beneficiosos.

Alimentos que limitar o evitar durante la FIV

Pescado con alto contenido en mercurio

El mercurio es un metal pesado que se acumula en los peces más grandes y de vida más larga. Puede ser tóxico para las células reproductivas y se ha asociado con peores resultados de fertilidad. Durante la FIV y el embarazo, la exposición al mercurio debe minimizarse.

Pescado que debes evitar por completo:

  • Tiburón
  • Pez espada
  • Caballa del Pacífico
  • Blanquillo
  • Atún ojo gordo
Pescado que debes limitar (no más de una vez por semana):
  • Atún blanco en lata
  • Atún yellowfin
  • Fletán
  • Lubina

Alimentos procesados y ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados —aperitivos envasados, comida rápida, platos precocinados, cereales azucarados y carnes procesadas— suelen ser ricos en azúcares refinados, grasas poco saludables, sal y aditivos artificiales, mientras que son pobres en los nutrientes que apoyan la fertilidad.

La investigación ha relacionado de forma consistente el alto consumo de alimentos procesados con peores resultados de fertilidad. Estos alimentos promueven la inflamación, alteran la regulación del azúcar en sangre y pueden contener disruptores endocrinos procedentes de los materiales de envasado.

Artículos concretos que minimizar:

  • Patatas fritas de bolsa, galletas y snacks envasados
  • Bebidas azucaradas y refrescos
  • Fiambres y salchichas
  • Platos precocinados congelados
  • Comida rápida
  • Margarinas y mantecas vegetales (fuentes de grasas trans)

Azúcares refinados y carbohidratos simples

El consumo excesivo de azúcar favorece la inflamación y la resistencia a la insulina, ambas de las cuales pueden afectar negativamente a la calidad de los óvulos y a la función ovárica. Durante la FIV, cuando los niveles hormonales ya se están gestionando con precisión, cualquier alteración adicional del azúcar en sangre es especialmente indeseable.

Enfoque práctico: No tienes que eliminar todo el azúcar, pero sé consciente de las fuentes ocultas. Revisa las etiquetas de salsas, aliños, yogures y cereales, que a menudo contienen cantidades sorprendentes de azúcar añadido. Satisface los antojos dulces con fruta, chocolate negro o alternativas naturalmente endulzadas.

Grasas trans

Las grasas trans están fuertemente asociadas con la inflamación y la resistencia a la insulina, y la investigación las ha relacionado con una fertilidad reducida. Aunque muchos países han restringido o prohibido las grasas trans artificiales en los productos alimentarios, todavía pueden encontrarse en algunos productos de bollería, alimentos fritos y margarinas.

Cómo evitarlas: Lee las listas de ingredientes y evita los productos que contengan aceites "parcialmente hidrogenados". Incluso cuando una etiqueta dice "0 g de grasas trans", puede contener hasta 0,5 g por ración si los aceites parcialmente hidrogenados aparecen en los ingredientes.

Alimentos crudos o poco cocinados

La seguridad alimentaria cobra especial importancia durante la FIV y el embarazo temprano. Ciertos alimentos conllevan un riesgo de contaminación bacteriana que podría perjudicar a un embarazo en desarrollo:

  • Huevos crudos o poco cocinados: riesgo de Salmonella. Esto incluye la mahonesa casera, algunos aliños de ensalada, la masa de galletas cruda y los huevos muy poco hechos.
  • Quesos blandos de leche sin pasteurizar: riesgo de Listeria. Evita el brie, el camembert, el queso azul y el queso fresco a no ser que estén etiquetados como elaborados con leche pasteurizada.
  • Carne y pescado crudos o poco cocinados: riesgo de Toxoplasma, Salmonella y otros patógenos. Esto incluye el sushi con pescado crudo, la carne poco hecha y el carpaccio.
  • Brotes crudos: los brotes de alfalfa, soja y otros brotes pueden albergar bacterias en sus condiciones de cultivo.

Soja en exceso

La soja contiene fitoestrógenos, compuestos vegetales que pueden imitar el estrógeno en el organismo. Aunque el consumo moderado de soja (una o dos raciones al día) se considera generalmente seguro e incluso puede ser beneficioso, la ingesta muy alta durante la FIV es un tema de debate. Algunos especialistas en fertilidad recomiendan moderar el consumo de soja durante la estimulación y las dos semanas de espera, cuando el equilibrio hormonal preciso es especialmente importante.

Las cantidades moderadas están bien: Tofu, edamame o leche de soja una vez al día no debería causar problemas. Evita consumir grandes cantidades de aislados de proteína de soja o tomar suplementos de isoflavonas de soja durante el ciclo.

La alimentación a lo largo del ciclo de FIV

Antes del ciclo (2-3 meses antes)

Este es el momento en que los cambios dietéticos tienen mayor impacto en la calidad de los óvulos y el esperma. Céntrate en:

  • Establecer un patrón alimentario de estilo mediterráneo.
  • Acumular reservas de nutrientes a través de alimentos integrales y suplementos apropiados.
  • Reducir o eliminar los alimentos procesados, el exceso de azúcar y el alcohol.

Durante la estimulación

La fase de estimulación es físicamente exigente. Tu cuerpo necesita calorías y nutrientes suficientes para apoyar el crecimiento de múltiples folículos. Céntrate en:

  • Alimentos ricos en proteínas para apoyar el crecimiento folicular (apunta a al menos 60 gramos de proteína al día).
  • Abundante líquido para mantenerte hidratada y reducir la hinchazón.
  • Comidas fácilmente digestibles si tienes náuseas o hinchazón.
  • Alimentos salados si tu clínica te lo aconseja para ayudar a prevenir el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

Después de la punción

La recuperación tras la punción suele implicar hinchazón, cólicos y fatiga. Prioriza:

  • Líquidos ricos en electrolitos (agua de coco, caldos).
  • Comidas ricas en proteínas y fácilmente digestibles.
  • Alimentos ricos en fibra para prevenir el estreñimiento, que es frecuente después de la anestesia.
  • Evita los alimentos que producen gases si la hinchazón es importante.

Durante las dos semanas de espera

Después de la transferencia de embriones, continúa con el mismo patrón de alimentación saludable sin hacer cambios drásticos. No es el momento de reorganizar la dieta. Céntrate en:

  • Comidas equilibradas y consistentes.
  • Proteína y grasas saludables adecuadas.
  • Alimentos que disfrutes: reducir el estrés también es importante durante este período.
  • Continuar evitando los alimentos crudos o poco cocinados, ya que debes asumir que el embarazo es posible.

En resumen

Comer bien durante la FIV no requiere preparar comidas elaboradas ni seguir una dieta restrictiva. Aquí tienes unos principios sencillos:

  1. Construye las comidas alrededor de las verduras. Que sean la protagonista, no la guarnición.
  2. Elige lo integral sobre lo procesado. Ante la duda, escoge el alimento con menos ingredientes y menos envasado.
  3. Incluye proteína en cada comida. Combina fuentes animales y vegetales para variedad.
  4. Usa aceite de oliva generosamente. Como tu grasa de cocina y aliño principal.
  5. Come pescado dos veces por semana. Prioriza las variedades bajas en mercurio y ricas en omega-3.
  6. Picotea frutos secos y fruta. En lugar de snacks envasados.
  7. Mantente hidratada. El agua debe ser tu bebida principal.
  8. No te estreses por la perfección. Un patrón generalmente saludable importa mucho más que cualquier comida individual.

Nota sobre el asesoramiento médico

Este artículo es únicamente informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Los autores de este blog no son médicos ni profesionales sanitarios. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o tu médico antes de tomar cualquier decisión sobre tu tratamiento. El camino de cada persona hacia la maternidad es único, y tu médico puede orientarte de acuerdo con tu situación específica.

Conclusión

La nutrición durante la FIV no consiste en encontrar un alimento milagroso ni en seguir una dieta perfecta. Consiste en proporcionarle a tu cuerpo de forma consistente los nutrientes que necesita para apoyar los complejos procesos biológicos de la reproducción. Al priorizar alimentos integrales y nutritivos y minimizar los procesados, inflamatorios y potencialmente dañinos, creas el mejor entorno nutricional posible para tu tratamiento.

Estos cambios en la alimentación están dentro de tu control en un momento en el que tantas cosas se escapan de tus manos, y esa sensación de capacidad de acción puede ser valiosa en sí misma. Aliméntate bien, sé amable contigo misma cuando elijas algo menos ideal, y confía en que el patrón general de tu alimentación importa mucho más que cualquier decisión aislada.

Aviso: Este artículo es solo para fines informativos y no constituye consejo médico. Los autores no son médicos ni profesionales de la salud. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o médico antes de tomar decisiones sobre tu tratamiento.

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