Cuando te preparas para una FIV, la mayoría de las conversaciones giran en torno a los medicamentos, los protocolos y los factores de estilo de vida como la alimentación y el ejercicio. Pero hay un creciente cuerpo de investigación que señala otra categoría de influencia sobre la fertilidad que recibe mucha menos atención: la exposición ambiental. Los productos químicos presentes en los artículos que usamos a diario, el agua que bebemos y el aire que respiramos pueden interactuar con nuestro sistema reproductivo de formas que solo ahora estamos empezando a comprender del todo.
No se trata de asustarte ni de sugerir que los factores ambientales sean la causa principal de la infertilidad. Pero como alguien que está invirtiendo tiempo, dinero y energía emocional en el tratamiento de fertilidad, merece la pena entender lo que dice la ciencia y, más importante, qué pasos prácticos puedes dar para reducir tu exposición a los productos químicos más relacionados con el daño reproductivo.
¿Qué son los disruptores endocrinos?
Los disruptores endocrinos (DE) son sustancias que interfieren con el sistema hormonal (endocrino) del organismo. Pueden imitar, bloquear o alterar la producción de hormonas naturales, incluyendo el estrógeno, la progesterona, la testosterona y las hormonas tiroideas, todas ellas con un papel fundamental en la función reproductiva.
Lo que hace que los disruptores endocrinos resulten especialmente preocupantes es que pueden ejercer efectos a concentraciones muy bajas, a veces muy por debajo de los umbrales de seguridad tradicionales. Además, están en todas partes: la investigación ha demostrado que prácticamente toda la población tiene niveles detectables de disruptores endocrinos en el organismo.
Los disruptores endocrinos más estudiados en relación con la fertilidad incluyen el bisfenol A (BPA) y sus sustitutos, los ftalatos, las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS, también llamadas "químicos eternos"), los bifenilos policlorados (PCB), los plaguicidas y los parabenos.
BPA y bisfenoles: el problema del plástico
Qué son
El bisfenol A (BPA) es un compuesto sintético utilizado en la fabricación de ciertos plásticos y resinas epoxi. Se ha encontrado en botellas de agua de policarbonato, recubrimientos de latas de alimentos, papel térmico de tickets y muchos envases de plástico para alimentos. Ante la creciente preocupación, muchos fabricantes cambiaron a alternativas sin BPA, pero la investigación sugiere que los sustitutos como el BPS y el BPF pueden tener propiedades disruptoras del sistema endocrino similares.
Cómo afectan a la fertilidad
Se ha demostrado que el BPA afecta a la morfología y el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, el sistema de comunicación hormonal que regula el desarrollo folicular, la ovulación y la implantación. La exposición al BPA se ha relacionado con:
- Alteración de la función ovárica: el BPA puede interferir con el desarrollo folicular y la producción de estrógeno.
- Mayor riesgo de SOP y endometriosis: los estudios epidemiológicos han encontrado asociaciones entre los niveles de BPA y la incidencia de ambas afecciones.
- Deterioro de la calidad ovocitaria: el BPA genera especies reactivas de oxígeno (ERO) que pueden dañar los óvulos mediante el estrés oxidativo.
- Alteración de la receptividad uterina: estudios en animales han demostrado que la exposición al BPA puede afectar a la capacidad del endometrio para sostener la implantación.
Cómo reducir la exposición
- Evita los envases de plástico para almacenar y calentar alimentos. Usa vidrio, acero inoxidable o cerámica.
- No calientes alimentos en envases de plástico en el microondas, ni siquiera los etiquetados como "aptos para microondas". El calor acelera la migración del BPA y otros productos químicos hacia los alimentos.
- Elige alimentos enlatados etiquetados como libres de BPA, o prefiere alternativas frescas o congeladas.
- Minimiza el contacto con papel térmico de tickets, o lávate las manos después de tocarlo.
- Filtra el agua del grifo, ya que el BPA puede estar presente en el suministro municipal.
- Desconfía de los productos "sin BPA": los sustitutos pueden presentar riesgos similares. Reducir el uso de plástico en general es una estrategia más eficaz.
Ftalatos: el producto químico oculto
Qué son
Los ftalatos son un grupo de productos químicos utilizados para hacer los plásticos más flexibles y para que las fragancias duren más. Se encuentran en una enorme variedad de productos de consumo: artículos de higiene personal (champú, jabón, loción, perfume), suelos de vinilo, cortinas de ducha, envases de alimentos, recubrimientos farmacéuticos y juguetes infantiles.
Un estudio del Environmental Working Group encontró que el 72 por ciento de los productos que incluían "fragancia" en sus listas de ingredientes contenían ftalatos, sin citarlos individualmente, ya que las fórmulas de fragancias se consideran información confidencial del fabricante.
Cómo afectan a la fertilidad
Los ftalatos son antiandrogénicos, es decir, interfieren con las hormonas masculinas. En los hombres, la exposición se ha asociado con alteraciones en la calidad del esperma, reducción de la testosterona y aumento de la producción de estradiol. En las mujeres, la exposición a ftalatos se ha relacionado con:
- Alteración de los marcadores de reserva ovárica
- Desequilibrio hormonal
- Menores tasas de implantación en FIV
- Posibles efectos sobre el desarrollo embrionario
Cómo reducir la exposición
- Elige productos de higiene personal etiquetados como "sin fragancia" en lugar de "sin olor" (los productos sin olor pueden contener fragancias enmascaradoras con ftalatos).
- Busca productos etiquetados específicamente como "sin ftalatos".
- Evita los productos de vinilo siempre que sea posible (elige, por ejemplo, cortinas de ducha de fibra natural).
- Almacena los alimentos en vidrio o acero inoxidable en lugar de plástico film o envases de plástico.
- Evita los ambientadores y las velas perfumadas, que son una fuente importante de ftalatos en el hogar. Usa difusores de aceites esenciales o abre las ventanas para ventilar.
- Ventila el hogar con regularidad, ya que el polvo doméstico concentra ftalatos y otros disruptores endocrinos.
PFAS: los químicos eternos
Qué son
Las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS) son una familia de miles de productos químicos sintéticos utilizados por sus propiedades hidrófobas, resistentes a las grasas y antiadherentes. Se encuentran en utensilios de cocina antiadherentes (Teflon y recubrimientos similares), ropa y tejidos impermeables, alfombras y muebles resistentes a las manchas, envases de alimentos (bolsas de palomitas de microondas, envolturas de comida rápida, recipientes de comida para llevar), espumas extintoras de incendios y algunos cosméticos.
Los PFAS reciben el nombre de "químicos eternos" porque no se descomponen en el medioambiente ni en el organismo humano. Una vez que entran en el cuerpo, se acumulan y persisten durante años.
Cómo afectan a la fertilidad
La exposición a PFAS se ha relacionado con efectos significativos sobre la salud reproductiva. Un estudio del Mount Sinai encontró que la exposición a PFAS puede reducir la fertilidad hasta en un 40 por ciento. Los PFAS pueden alterar las hormonas reproductivas, se han relacionado con el retraso en el inicio de la pubertad y se asocian con un mayor riesgo de endometriosis y SOP.
En el contexto específico de la FIV, se ha demostrado que los PFAS y el BPA elevan los niveles de especies reactivas de oxígeno, que dañan las membranas de los espermatozoides, reducen la motilidad y perjudican la calidad ovocitaria. La exposición a disruptores endocrinos también se ha relacionado con disfunción mitocondrial en las células germinales, lo que puede afectar al suministro de energía necesario para el desarrollo embrionario temprano.
Una revisión de 2025 de una década de evidencia epidemiológica confirmó asociaciones entre la exposición a disruptores endocrinos —en particular PFAS, BPA y ftalatos— y la reducción de la calidad del esperma, la desregulación hormonal, la infertilidad, el SOP, la disminución de la reserva ovárica, la insuficiencia ovárica primaria y el deterioro de los resultados de la FIV.
Cómo reducir la exposición
- Sustituye los utensilios de cocina antiadherentes por alternativas de acero inoxidable, hierro fundido, cerámica o vidrio. Incluso los utensilios etiquetados como "sin PFOA" pueden contener otros compuestos PFAS.
- Evita calentar alimentos en sus envases o en recipientes de comida para llevar.
- Filtra el agua con un filtro de ósmosis inversa o un filtro de carbón activado con capacidad certificada para eliminar PFAS. Los filtros de jarra convencionales varían en eficacia: consulta las especificaciones del fabricante.
- Evita en la medida de lo posible los tratamientos impermeabilizantes para ropa y los tratamientos resistentes a las manchas para tejidos.
- Elige productos de papel no recubierto en lugar de platos y cuencos de papel plastificado.
- Lee las etiquetas de los cosméticos y evita los productos que contengan PTFE o compuestos "perfluoro".
Plaguicidas y herbicidas
Cómo afectan a la fertilidad
Los plaguicidas organoclorados, los organofosforados y los herbicidas como el glifosato se han estudiado por sus posibles efectos disruptores del sistema endocrino. Aunque la evidencia varía según el compuesto específico, se han observado algunas asociaciones con una fertilidad reducida en trabajadores agrícolas y poblaciones con alta exposición dietética.
La investigación sugiere que los residuos de plaguicidas en los alimentos pueden contribuir a la exposición acumulativa a disruptores endocrinos. Un estudio publicado en JAMA Internal Medicine encontró que un mayor consumo de frutas y verduras con altos residuos de plaguicidas se asociaba con una menor probabilidad de embarazo y nacido vivo en mujeres sometidas a tratamiento de fertilidad.
Cómo reducir la exposición
- Elige productos ecológicos siempre que sea posible, especialmente los incluidos en la lista "Dirty Dozen" (publicada anualmente por el Environmental Working Group), que identifica las frutas y verduras con más residuos de plaguicidas.
- Lava bien todos los productos frescos, también los ecológicos. Aunque el lavado no elimina todos los residuos, sí los reduce.
- Pela las frutas y verduras de cultivo convencional cuando sea práctico.
- Si una dieta completamente ecológica no es factible, prioriza los ecológicos para los alimentos que consumes con más frecuencia y para los productos animales (carne, lácteos, huevos), donde los plaguicidas y las hormonas pueden acumularse.
Metales pesados
Cómo afectan a la fertilidad
El plomo, el mercurio y el cadmio son metales pesados con toxicidad reproductiva conocida. La exposición al plomo se ha relacionado con una reducción de la calidad del esperma en los hombres y con irregularidades menstruales en las mujeres. El mercurio, principalmente procedente del consumo de pescado, puede afectar a la fertilidad tanto masculina como femenina a niveles altos. El cadmio, presente en el humo del tabaco y en algunos alimentos, se ha asociado con disfunción endometrial.
Cómo reducir la exposición
- Si tu vivienda se construyó antes de 1978, analiza la pintura en busca de plomo y toma medidas de saneamiento si se detecta.
- Analiza el agua de tu grifo en busca de metales pesados, especialmente si tienes tuberías antiguas.
- Sigue las recomendaciones sobre consumo de pescado: elige pescado con bajo contenido en mercurio (salmón, sardinas, tilapia) y limita el consumo de pescado con alto contenido en mercurio (tiburón, pez espada, caballa del Atlántico).
- No fumes y evita el humo de segunda mano. El humo del tabaco es una fuente importante de exposición al cadmio.
Calidad del aire y partículas en suspensión
La investigación ha vinculado cada vez más la contaminación atmosférica —en concreto las partículas finas (PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2)— con una reducción de la reserva ovárica, tasas de implantación más bajas y peores resultados en la reproducción asistida. Aunque no puedes controlar la calidad del aire exterior, sí puedes tomar medidas para reducir la exposición en interiores.
Cómo reducir la exposición
- Usa un purificador de aire HEPA en casa, especialmente en el dormitorio.
- Evita quemar velas o incienso en interiores (producen partículas en suspensión).
- Ventila bien cuando cocines, especialmente con cocinas de gas.
- Consulta los índices de calidad del aire locales y limita el ejercicio al aire libre en los días de mayor contaminación.
- Mantén las ventanas cerradas en períodos de mala calidad del aire y pon en marcha el purificador HEPA.
Resumen práctico: guía habitación por habitación
Cocina
- Sustituye los utensilios antiadherentes por acero inoxidable, hierro fundido o cerámica.
- Almacena los alimentos en recipientes de vidrio en lugar de plástico.
- Filtra el agua del grifo.
- Elige productos ecológicos siempre que sea posible.
- Evita calentar alimentos en plástico.
Cuarto de baño
- Cambia a productos de higiene personal sin fragancia y sin ftalatos.
- Elige una cortina de ducha de fibra natural en lugar de vinilo.
- Busca productos sin parabenos.
Zonas de estar
- Elimina los ambientadores y las velas perfumadas.
- Limpia el polvo y pasa el aspirador con regularidad (con un aspirador de filtro HEPA) para reducir la acumulación de disruptores endocrinos.
- Usa un purificador de aire HEPA.
- Elige muebles y alfombras de fibras naturales siempre que sea posible.
Dormitorio
- Elige ropa de cama ecológica o con certificación OEKO-TEX cuando la renueves.
- Evita en la medida de lo posible los colchones tratados con retardantes de llama.
- Mantén los dispositivos electrónicos y pantallas alejados de la cama para favorecer la calidad del sueño y reducir la exposición a la luz azul.
Mantener la perspectiva
Leer sobre tóxicos ambientales puede resultar abrumador, especialmente cuando ya estás navegando las complejidades del tratamiento de fertilidad. Es importante mantener la perspectiva:
- No puedes eliminar toda la exposición. El objetivo es reducirla, no alcanzar la perfección. Incluso pequeños cambios pueden reducir de forma significativa tu carga química total.
- La dosis y la duración importan. Las exposiciones breves e incidentales son muy diferentes de las exposiciones crónicas y elevadas. Centra tu energía en los cambios que tienen mayor impacto.
- No todos los problemas de fertilidad tienen origen ambiental. Las exposiciones ambientales son una pieza de un rompecabezas mucho más grande que incluye la genética, la edad, las condiciones médicas y muchos otros factores.
- Los cambios que hagas ahora pueden ayudar. Muchos disruptores endocrinos se metabolizan y se eliminan del organismo en semanas o meses. Empezar a reducir la exposición antes y durante tu ciclo de FIV es una inversión que vale la pena.
Nota sobre el asesoramiento médico
Este artículo es únicamente informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Los autores de este blog no son médicos ni profesionales sanitarios. Consulta siempre con tu especialista en fertilidad o tu médico antes de tomar cualquier decisión sobre tu tratamiento. El camino de cada persona hacia la maternidad es único, y tu médico puede orientarte de acuerdo con tu situación específica.
Conclusión
Los factores ambientales representan un componente modificable de tu situación de fertilidad. Aunque no puedes controlar tu genética ni tu edad, sí puedes tomar decisiones informadas sobre los productos que usas, los alimentos que comes y el entorno que creas en tu hogar.
La investigación que conecta los disruptores endocrinos con los resultados de la salud reproductiva es sustancial y sigue creciendo. Al tomar medidas prácticas y mesuradas para reducir tu exposición —no por miedo, sino desde la defensa activa de tu propio bienestar—, le estás dando a tu cuerpo el entorno más limpio posible para hacer el extraordinario trabajo de crear una nueva vida.
Empieza por los cambios que te resulten más fáciles de asumir, y ve avanzando desde ahí. Cada sustitución que haces es un paso en la dirección correcta.